Especial ZOMBIS para TNT.

Berto y Rafel comparten piso como supervivientes de un apocalipsis zombie y viven acosados por muertos vivientes que les quieren comer la cabeza. La proximidad hace que surja algo bonito entre los dos.
En medio de un mundo devastado por hordas de zombis, la humanidad -bueno, Berto y Rafel- encuentran la mística de la religión
Ni las hordas de zombies ni tener que sobrevivir en medio de un mundo devastado y post apocalíptico no son excusa para dejar de celebrar una fiesta.
¿Civilización o barbarie? Ese el gran dilema de cualquier sociedad humana. Especialmente si vive rodeada de zombies con hambre de cerebro.
Las grandes obras de la literatura están algo sobrevaloradas. Lo bueno del apocalipsis es que permite hacer una revisión de la literatura universal.
Sobrevivir al apocalipsis obliga a ciertos sacrificios como olvidarse de las preferencias gastronómicas o dejar de ser amable buen vecino.
Todo el mundo sabe que hay dos cosas de las que no te escapas: de la muerte y de hacienda. Y si juntas muertos vivientes con el fisco, la cosa aún se pone mucho peor.
Sobrevivir al apocalipsis supone una responsabilidad con el futuro y la necesidad de salvar y conservar todo lo bueno que la humanidad ha creado durante siglos de evolución. Por ejemplo, la galleta cokie.
En este mundo cruel, todo se acaba. Más si hay una apocalipsis. Se acaban la vida, las galletas, el vinagre y hasta la batería de la cámara. Pero estad atentos porque quizás sobrevivimos.

