
Joel y Sheila Hammond son agentes inmobiliarios y residentes en Santa Clarita, en la periferia de Los Ángeles, donde trabajan como agentes inmobiliarios. Su vida es bastante anodina hasta que Sheila sufre un cambio radical, que los lleva por una senda de muerte y destrucción... pero en el buen sentido.

El matrimonio de Joel y Sheila da un giro de 180º cuando a ella le entra un hambre asesina y cambia su dieta radicalmente. Y eso que antes eran gente muy normal.

Los Hammond intentan digerir su nueva realidad, Abby descubre algo terrible hojeando cómics y Joel le ofrece a Sheila una comida carísima.

Sheila está que devora y Joel busca con urgencia a alguien apetitoso. Mientras tanto, Abby saca su lado más gamberro y ayuda a un amigo en apuros.

Sheila anima a sus amigas e insulta al director. Joel y Abby se sienten más unidos y Dan se pega un susto de muerte mientras fumiga hormigas.

Abby descubre que no hay que fiarse de los padres (y de los suyos menos). Joel cree que puede haber una cura para Sheila y Dan pone las cartas sobre la mesa.

Joel y Sheila prueban a repartirse las tareas, Eric y Abby se topan con algo muy gordo y Dan descubre que todo agente inmobiliario tiene un límite.

Mientras la policía busca a Dan, Sheila se zampa la prueba, que no era precisamente pequeña. Joel aprecia por primera vez el aroma del café.

Joel y Sheila se quedan muy sorprendidos al ver al nuevo Loki. Abby y Eric aprenden de primera mano que es mejor no meterse en los asuntos de los demás.

Joel y Eric buscan al misterioso Anton en una convención sobre fenómenos paranormales. Sheila y Abby descubren una pasión común: transgredir las normas.

La Dra. Wolf quiere ponerse manos a la obra, pero Sheila cada vez está más agresiva y Joel teme que sea demasiado tarde.


Veamos: Joel está en un manicomio, Sheila encadenada a un poste y Abby busca bilis serbia. Sí, todo en orden.

Joel y Sheila, deseosos de conseguir una nueva propiedad, buscan la manera de quitarse de en medio a la competencia... sin recurrir al asesinato.

Después de que un viejo enemigo les pida un favor, Joel y Sheila acaban hasta el cuello entre nazis, papeletas para una rifa y deslumbrantes piezas de madera.

Eric tiene problemas de faldas, Abby no puede contener su rabia, hay una cabeza parlante en el sótano y ahora la vecina quiere lasaña.

Una mala reseña de Internet reaparece para atormentar a Joel. Mientras, la nueva amistad de Sheila resulta ser problemática, y Abby se adhiere a su nuevo comportamiento.

¿Un coronel es la conexión de las almejas? Joel está decidido a averiguarlo. Además, Abby tiene una cita, y Sheila no está de acuerdo con su jefe.

No es el agente 007. El plan de Eric de hacerse pasar por distribuidor de marisco sufre un percance. Mientras, Joel y Sheila creen que Abby se está descontrolando.

Sheila y Joel atan cabos respecto a los eventos de la noche anterior mientras lidian con un contratiempo profesional. Abby tiene un nuevo aspecto gracias a Lisa.

Joel y Sheila descubren que el apocalipsis de almejas podría ocurrir antes de lo que ellos esperaban. Anne acepta la crítica constructiva como una auténtica profesional.

A medida que sus opciones menguan y su paranoia aumenta, Joel y Sheila sopesan tomar cartas en el asunto. A Eric y Abby se les ocurre un buen plan de fracking.


Sheila quiere saber por qué es la elegida. Joel se siente un poquito amenazado. Anne quiere difundir la palabra de Dios. Abby y Eric fingen que están saliendo juntos.

Sheila y Joel conocen a un caballero. Anne comienza a actuar por su cuenta. Corre el rumor de que Eric y Abby son novios.

Sheila y Joel quieren echar a Anne, algo que no resultará fácil. Eric se arrepiente de haberse hecho el héroe. La vida de una mujer depende de una ensaladilla.

Joel debe decidir si desea unirse al club de los muertos vivientes. Ramona quiere a Eric, el FBI quiere respuestas y el Sr. Bola con Patas quiere que le hagan caso.

Joel y Sheila se miden con Tommy en una batalla muy particular. Ron cuenta sus planes. Lisa debe ponerse seria muy a su pesar.

Para detener a los Caballeros de Serbia, alguien debe convertirse en uno de ellos y Joel es el candidato más adecuado. Sheila y Abby conocen otra faceta de Jean.

Sheila tiene una gran idea: convertir a Jean en muerta viviente para que pueda conocer a su nieta. Joel no está de acuerdo con el plan, pero ya está en marcha.

Un giro en la investigación del FBI deja descolocados a Eric y Abby. Sheila le explica a Jean su nueva dieta. Joel intenta engañar al escurridizo Ron.

Joel está ansioso por bordar la entrevista y unirse a los Caballeros de Serbia, pero Sheila no para de menospreciarlo. Abby sale con una nueva amiga.

Joel y Sheila son el centro de atención de un hombre siniestro. Abby y Eric tienen una visita sorpresa. Los problemas no se hacen esperar en la fiesta de los Hammond.

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