En 1988, 35 años después de los eventos de la película clásica de Fred Schepisi, "El Patio del Diablo", Tom Allen, ahora en la cuarentena y recién viudo, es un respetado psiquiatra de Sídney y padre de dos hijos. Como católico practicante, Tom acepta la oferta del obispo de Sídney de convertirse en consejero de sacerdotes. Durante estas sesiones, descubrirá un escándalo y se verá envuelto en los esfuerzos de la Iglesia para encubrirlo. La búsqueda de justicia de Tom lo llevará al límite y revelará un aspecto del poder de la Iglesia y la corrupción oficial que nunca hubiera imaginado.