
Alfred y Julia viven sin saberlo en un país de pura invención, el más rico y hermoso del mundo. Desde arriba, parece un trozo de fieltro; de cerca, un parque limpio y pequeño. Las veredas están flanqueadas por bancas y las calles, por bancos. Casados hace 8 años y sin hijos, viven en el 16º piso de un edificio nuevo. Gracias a sus crisis diversas, se han conocido mejor, aunque su característica más notable sigue siendo su mediocridad. El viernes 12 de agosto de 1977, estalla un misterioso brote epidémico en su país. Los medios de comunicación aseguran que la noticia se difunda ampliamente. Las autoridades ordenan un silencio informativo, pero los afectados rompen su silencio impuesto. El domingo por la noche se sabe que la epidemia no fue más que un "ensayo general" para una emergencia real. Alfred y Julia continúan viviendo en un país de pura invención, pero ahora son conscientes de ello.
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