
Una abuela exuberante, loca de amor por su nieto y mucho menos entusiasmada con su única hija... La juventud suele decir "no se eligen los padres". Dejemos a los padres decir "no se eligen los hijos". Se puede amarlos sin entenderlos, la naturaleza te jugó una broma a su manera. Hay que lidiar con ello. Es la alegre filosofía de Joséphine hacia su hija Marie: saltará alegremente una generación para recuperar con su nieto Guillaume la complicidad de la risa.
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