
David, tras los atentados de Charlie Hebdo a manos de terroristas yihadistas, quiere llevar al escenario un obra basada en las viñetas del fallecido caricaturista satírico George Wolinski, pero lucha por encontrar apoyo de figuras institucionales. Entonces, acepta dirigir en un pequeño pueblo una obra sobre un baile folclórico apuliano, la Pizzica. Con astucia, planea disfrazar la obra original, de naturaleza explícitamente sexual, como la acordada, ganándose la complicidad del curioso elenco contratado en el acto. El inicio de los ensayos despierta tanto el consenso entusiasta como la censura, lo que lleva a un creciente boicot de la obra.
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