Un sismo menor no inquieta a la población de Los Ángeles, habituada a los caprichos de la naturaleza. Sin embargo, esa mañana, unas horas después de que un breve temblor sacudiera la ciudad, siete trabajadores municipales que reparaban una tubería murieron calcinados por una intensa emanación de calor. La doctora Amy Barnes, del Instituto Geológico, es enviada al lugar y descubre que un volcán amenaza a la ciudad.
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