
En este mundo hay muchas clases de vidas. Cuando todos se han ido, solo queda el rastro de su paso. Hace poco que Ai llegó a Tokio. En esta ciudad desconocida, se siente un poco perdida. Un día, guiada por un perro callejero misterioso, encuentra una carta dentro de un agujero en el tronco de un árbol. Tomohiro, que trabaja de noche en una guardería, la había dejado allí. Animada por esta carta, Ai escribe una respuesta y la deja en el mismo agujero. Así comienza su extraña correspondencia.
Inicia sesión para comentar y debatir sobre esta obra.