
A mediados de septiembre de 1939, el teniente Brejer y su destacamento de zapadores reciben la orden de hacer saltar por los aires un puente. Sin embargo, los explosivos prometidos no llegan. Por tanto, Brejer recibe la orden de retirarse y reunirse con el resto de la división. Durante el camino, soportando hambre y fatiga junto a sus soldados, se une a diversas divisiones, recoge supervivientes y lucha. Finalmente, de un prisionero de guerra alemán, descubre que los soviéticos han entrado en Polonia. Por fin, él y sus hombres logran llegar a su unidad original, pero esta acaba de rendirse a los alemanes.
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