
Jean Sénac, poeta y locutor de radio, decidió quedarse en Argelia después de la independencia de su país en 1962. Diez años más tarde, como activista y libertario, fue vigilado por la policía del régimen. Sus poemas atrajeron a un público popular y su programa fue un éxito entre los jóvenes. Cuando Hamid y Belkacem, dos estudiantes, descubrieron que su obra, presentada en el primer festival nacional de teatro argelino, había sido descalificada bajo el pretexto de que la habían interpretado en francés, su dolor se alivió con la presencia de Jean Sénac detrás del escenario, quien los felicitó. A partir de entonces, el poeta se convirtió en amigo cercano de los dos jóvenes y fue testigo de su lucha por la libertad y la cultura de la juventud argelina, una lucha que lo llevó a ser asesinado en su propia casa en agosto de 1973. Hamid fue acusado del asesinato.
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