
Oswald Lane es recibido como un héroe de guerra en su ciudad natal y se regodea contando sus aventuras a quien quiera escucharlo. Acepta la invitación de su hermano Andrew, de lo más insípido, para quedarse en su casa y pronto no solo se acuesta con Martha, la doncella belga, sino que también encuentra a Hester, la esposa de Andrew, receptiva a sus insinuaciones. Después de robar dinero que se le había confiado a Andrew por su iglesia, Oswald se dispone a abandonar la ciudad cuando pasa por un incendio en una escuela, rescata a varios niños y él mismo resulta gravemente quemado. Andrew ofrece su propia piel para trasplantes y Oswald le indica a Hester que devuelva el dinero.
Inicia sesión para comentar y debatir sobre esta obra.