
Lena es la única niña en la casa, pero no es lo único que la hace diferente de sus cuatro hermanos. A los chicos les gusta acompañar a su madre al río, donde ella fabrica ollas y sartenes de arcilla y donde las lavanderas de las granjas vecinas lavan su ropa y platos. Ellos juegan en el bosque y persiguen a los animales de la granja. Lena no disfruta de ninguna de esas actividades. Lena prefiere jugar adentro, siempre sola, con las ventanas cerradas, alejada del sol. En la granja, esperan la visita de Seu Deraldo, un granjero que vive en la ciudad y que visita la propiedad de vez en cuando. Esta vez, la visita es más emotiva que las otras porque Seu Deraldo no volverá solo. Todos allí lo saben. Todos allí lo sienten.
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