
Tristán reparte folletos de una organización protectora de animales en un puesto de perritos calientes junto al mar Báltico. Atrapado en su monótona rutina diaria, rodeado de clientes y del mar, corre el riesgo de ahogarse por dentro. Mantiene conversaciones distantes y sin importancia, y las fronteras entre el mundo exterior y su caos interior se desdibujan cada vez más.
Inicia sesión para comentar y debatir sobre esta obra.