
El sargento Johannes Wilke, con su naturaleza humana y carácter afable, tiene todo bajo control. Por eso, puede permitirse disfrutar de un trago de schnapps y jugar al ajedrez por teléfono mientras está de servicio. Tanto su colega Benthin como el pastor Petersen no están nada contentos con esta forma de cumplir con su deber. Pero cuando aparecen un cadáver en el agua, un bañista desnudo y un hermano borracho que roba, Wilke deja a un lado su amado tablero de ajedrez...
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