
Kira y su hermano Lino, con calcetines en la cabeza y spray de pimienta en las manos, asaltan a un temido prestamista, el Vienés, en el callejón trasero de un tugurio de apuestas. El atraco tiene éxito, pero la nariz de Lino se rompe. Para empeorar las cosas, el Vienés y su colega, el Carnicero, se dirigen a un hotel lejano para recuperar lo que pertenece justamente a la organización criminal austriaca.
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