
En un día oscuro y lluvioso, Roisin se encuentra sola frente al espejo de su habitación. Su atención se desvía hacia un vestido de color rosa oscuro que cuelga en su armario, recordándole el día que pasó en su tienda de caridad favorita con su persona favorita, la tía Aine. Pasaron el día probándose los vestidos más estrambóticos y los sombreros más extraños, pero pronto quedó claro que ese era uno de los últimos buenos días de su tía.
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