
Jaromil Jires, con un enfoque insólito y apolítico, ha creado una drama convencional en la que un abogado mayor, de salud delicada, viaja al campo para ejercer su profesión. Sus casos judiciales, extraños y reveladores, exploran más la condición humana que el derecho en sí. En uno de ellos, un sobrino descarriado ha estafado a su tía anciana de sus ahorros. En el juicio, el sobrino asegura que el dinero era un regalo, pero la tía aclara que solo se lo prestó. Aunque el abogado gana técnicamente el caso, todo lo valioso parece haberse perdido en el proceso. Su pago consiste en conejos, ya que la tía no tiene dinero en efectivo, y al final, el sobrino engaña a su tía para que le entregue sus ahorros. Otros casos desvelan tipos similares de corrupción menor.
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