Alfred encuentra a su mejor amiga Julia muerta en su apartamento y se enfrenta al asesino cara a cara. Sin embargo, debido a su rara condición de prosopagnosia, no puede identificar al culpable. Desesperado y confundido, Alfred debe soportar un largo interrogatorio en la comisaría, donde se convierte en el principal sospechoso de este horrible homicidio. Mientras intenta convencer al inspector de su inocencia y su amenazante enfermedad, ambos descubrirán una impactante verdad.
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