
Mandarin Peel es un haiku. A través de la lente de la memoria y los sueños, dos niñas exploran su amistad y el placer de una mandarina jugosa en el paisaje australiano seco. Un collage evocador, la película evoca experiencias táctiles y se regodea en lo visceral. Es una reflexión sobre la infancia, la afinidad, los instintos, la violencia y el perdón. Los niños de Mandarin Peel son metáforas de Australia misma, su exploración de la identidad, la forja de relaciones, la invención de la historia y el futuro.
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