
Virendera, tras perder todo lo que amaba y sufrir de PTSD, encuentra refugio en su cabaña aislada en las montañas del Himalaya. Sin embargo, no está tan solo como cree. Un perro callejero ya se ha instalado en la cabaña y, aunque es cauteloso con el nuevo dueño, no muestra intención de marcharse. A pesar de su aversión a cuidar de algo otra vez, Virendra gana la confianza y lealtad del perro, llegando a llamarlo Jesús, en honor a una fuente de su más profundo dolor. Incluso durante las largas noches de pesadillas interminables, Jesús remains a su lado. Observa el comportamiento extraño de sus vecinos más cercanos, una pareja lésbica llamada Dolly y Sanjana, que resulta extrañamente familiar, pero los evita a toda costa. Sin embargo, Jesús muestra un gran interés en ellas y no regresa a casa una noche.
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