
En la década de 1970, Orlando Jesus no era solo un boxeador: encarnaba el espíritu duro de Lisboa con sus gimnasios de barrio, noches intensas y figuras marginales que moldearon a una generación. Un retrato íntimo e imperfecto en el que la cámara capta los gestos y voces que aún resisten, conservando un momento en proceso de desaparición, la presencia de Orlando Jesus y la Lisboa que lo formó.
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