Marta y su hija Nina se mudan a Malanotte, un pequeño pueblo de montaña. La niña ha sufrido durante algún tiempo de parálisis hipnagógica, un trastorno del sueño que puede llevar a estados alucinatorios, y Marta pensó que un poco de aire de montaña y distancia del ritmo frenético de la vida ciudadana podrían beneficiar a la pequeña. Sin embargo, la casa en la que se mudan no podría ser menos acogedora, y nunca se ve a niños jugando en las calles de Malanotte. Los síntomas de Nina comienzan a empeorar desde la primera noche en la nueva casa, y la niña tiene cada vez más pesadillas en las que una figura fantasmal se sienta en su pecho, la inmoviliza y le roba el aliento. Para Marta, una madre soltera en un lugar que encuentra cada vez más siniestro, será cada día más difícil saber qué es lo mejor para su hija.
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