
La pesada puerta de la prisión de Vridsløse se abre y la libertad vuelve a llamar al falsificador P. Krone-Strøm. Ha cumplido una condena de ocho años, pero cree que ha sido un error judicial. Fue uno de los muchos que no pudieron encontrar trabajo durante los años de crisis de la década de 1930 en Dinamarca. Ahora vuelve a estar en contacto con el mundo exterior, pero las condiciones han cambiado por completo durante los años que ha pasado en aislamiento. Ahora no es el dinero lo que falta en la sociedad, sino la mano de obra y los bienes.
Inicia sesión para comentar y debatir sobre esta obra.