
A finales del siglo XIX, en una pequeña aldea llamada Pietrelcina, en medio de las montañas de la Italia meridional, nace un niño al que llaman Francisco. A pesar de su frágil salud, el joven, tras tomar los votos monásticos, dedica su vida a los demás. Aunque aparenta ser un hombre severo, silencioso y solitario, Francisco siente una profunda solidaridad con los desamparados de su tierra. Sus célebres visiones, estigmitas y sermones inolvidables siguen asombrando y conmovendo a los millones de fieles que lo admiran en todo el mundo. Así comienza la historia del santo "Padre Pío".
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