En el año de gracia de 1950, Ignacio (11) celebra su Primera Comunión, un paso que, según los católicos, lo acerca a Dios y le abre un espacio en la comunidad de creyentes. La comunión significa que tendrá suficiente gracia para ir al Paraíso algún día. También es el día en que se le declara una "persona consciente". Sin embargo, desde hace mucho tiempo, su tutora, la hermana Josefa, y el sacerdote de la iglesia, han dicho cosas horribles sobre su padre fallecido, un comunista que, según dicen, debería estar ardiendo en el fuego del infierno.
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