
Al agente especial Scott Wheeler se le encuentra atado a una silla y herido cuando despierta. No recuerda quiénes son sus captores ni cómo llegó a esa habitación. Después de soportar un primer interrogatorio violento, Wheeler está seguro de que nunca saldrá vivo de ese lugar. Mientras elabora un plan de escape para salvar su piel, Marco, su compañero de celda, le revela que están retenidos en un sitio secreto y fuertemente protegido: un submarino nuclear en inmersión a 1.500 metros de profundidad.
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