Bradshaw, un inglés, es arrestado por el asesinato de Buck Cooly, un contrabandista de alcohol en Nueva York. Interrogado por el jefe de policía Galvin, Bradshaw asegura que actuó en defensa propia, pero se niega a revelar la identidad de la mujer que lo acompañaba en el speakeasy donde Cooly fue abatido, quien podría proporcionarle una coartada que lo exima de la acusación de asesinato. La persistente búsqueda de Galvin por identificar a la mujer lo lleva a un descubrimiento inesperado y poco grato.
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