
Mihai Toth dedicó cuarenta años de su vida a trabajar como vigilante en un almacén de madera. En su última guardia, el almacén se incendió y quedó reducido a cenizas. Los daños ascendieron a un millón y medio de florines. Para Mihai, que siempre había trabajado con honestidad, fue un golpe durísimo. De repente, descubrió que había ganado exactly la misma cantidad en una lotería. Con el propósito de limpiar su nombre, quiso depositar ese dinero en la tesorería del estado. Sin embargo, no resultó tan sencillo: no se había determinado la causa del incendio y no se había probado la culpa de Mihai. Por lo tanto, nadie tenía derecho a aceptar ese dinero de él. Durante mucho tiempo, Mihai recorrió diversas instituciones en busca de alguien que aceptara su dinero, pero todos sus esfuerzos fueron en vano. Entonces, el anciano ideó un plan...
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