
La repentina muerte de su padre obliga a Christian, de 19 años, a mudarse desde el campo a las afueras de Milán, a vivir con su madre Giulia. Christian encuentra trabajo como camarero en un bar de su barrio, donde conoce a Lucas, un colega sudamericano de su misma edad. Milán es el escenario perfecto para este encuentro: una realidad suburbana que funciona como un entorno acogedor, donde tomar un café en el bar local, encontrarse en el parque con amigos y caminar por las calles es un viaje no solo entre pasado, presente y futuro, sino también entre diferentes culturas; una combinación perfecta que les permitirá conocerse mejor y consolidar su relación.
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