
Stanisław Połaniecki viaja a Krzemień, la finca de la familia Pławicki, exigiendo el pago de un préstamo concedido hace 20 años como garantía de una hipoteca. Allí conoce a Marynia, la hija de Pławicki, y surge entre ellos un sentimiento afectivo. Emilia, que se hace amiga de ambos, convence a Połaniecki para que le proponga matrimonio a Marynia. Sin embargo, resulta que el padre de la joven no tiene el dinero para saldar la deuda. Desilusionado, Stach se marcha sin despedirse. La hipoteca de Krzemień es vendida a un amigo, que se hace con la propiedad. Pławicki y su hija parten hacia Varsovia.
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