
En la región de Victoria, a finales del siglo XIX, la joven monja Sister Maria es llamada a un aislado rancho para brindar orientación espiritual a una pareja que llora la muerte de su hijo aún por nacer. A medida que se instala en la granja, rápidamente siente una presencia oscura que se cierne sobre el lugar: las cosechas se marchitan; los animales mueren; y enjambres de serpientes asolan la tierra. Su mundo se desestabiliza aún más cuando, mientras ora por la concepción de un nuevo hijo para la pareja, Maria descubre que ella misma está embarazada. Creyendo que este embarazo podría ser el milagro que todos esperan, Maria acepta entregar el niño a la pareja a cambio de su discreción y refugio. Sin embargo, a medida que se acerca el parto y las tensiones aumentan, comienza a temer que pueda estar albergando una fuerza maligna.
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