
Nadie ama los lunes. El regreso al trabajo inquieta a todo oficinista en el mundo. Los papeleos se acumulan, las llamadas de conferencia abruman, y las corbatas y trajes nos atan a la monotonía del día laboral. Pero incluso en la naturaleza opresiva del lunes, el trabajador cotidiano puede encontrar su escape de la cultura laboral corporativa y descubrir su paz interior.
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