
Franck Landron acompaña al fotógrafo Antoine d'Agata en sus viajes por los confines del mundo, siempre con una discreta presencia y su cámara en mano. Durante seis años, Landron ha grabado pacientemente horas y horas de metraje, sin prisas, deseando que esta película sea justa, honesta y tan larga como sea necesario.
Inicia sesión para comentar y debatir sobre esta obra.