Tras un colapso nervioso, Gwen acepta el puesto de directora en la pequeña escuela del pueblo de Haddaby. Espera encontrar allí tranquilidad y paz para recuperarse completamente. Sin embargo, a medida que se adentra en la aparente vida idílica del campo, descubre la aterradora realidad del pueblo: sus habitantes son seguidores de un culto satánico que puede infligir un mal indiscriminado y causar la muerte si se los cruza.
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