Prospero, un poderoso mago, vive en una isla desierta con su hija virgen, Miranda. Está exiliado, desterrado de su ducado por su hermano usurpador y el rey de Nápoles. El destino hace que sus enemigos se acerquen; ayudado por su vasallo el espíritu Ariel, Prospero conjura una tempestad para hundir el barco italiano. El hijo del rey, creyendo que todos los demás han muerto, se convierte en el prisionero de Prospero, enamorándose de Miranda y ella de él. El hermano de Prospero y el rey deambulan por la isla, al igual que un cocinero borracho y un marinero, que conspiran con Calibán, el esclavo bestial de Prospero, para matar a Prospero. Prospero desea que la razón triunfe, Ariel quiere su libertad, Miranda un esposo; los marineros quieren bailar.
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