Gilbert entra en su casa por una puerta abierta y encuentra a una joven ladrona robando sus joyas. La deja ir, pero ambos son capturados por dos cómplices: uno que se hace pasar por el dueño de la casa y otro que se hace pasar por un policía. Los impostores encadenan a Gilbert y a la chica juntos y los hacen "marchar". Luego, el falso policía regresa, anunciando que "se deshizo de ellos", y él y su cómplice preparan su huida. En ese momento, llegan los verdaderos policías, liderados por Gilbert y la chica, y los dos astutos delincuentes son arrestados. La historia termina en una nota romántica, con la puerta abierta que resulta ser su "puerta hacia la felicidad" mientras el amor surge entre Gilbert y la joven.
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