
Martín (Carmelo Gómez), un joven conductor de autobús que se siente un fracasado, ha decidido suicidarse. Justo antes de saltar desde un puente, Salva (Valverde) trata de impedírselo. Martín reacciona con hostilidad, creyendo que es un buen samaritano. Pero las intenciones de Salva son diferentes: le propone un negocio. Si Martín retrasa su suicidio un par de semanas, él lo pondrá en contacto con unos prestamistas que le darán un millón de dólares. De esta manera, Martín podría disfrutar de los placeres de la vida durante ese tiempo. Una vez transcurrido el plazo, los prestamistas se encargarían de todo. Sin embargo, la aparición de Lola (Salma Hayek) cambia los planes cuando ya es demasiado tarde.
Inicia sesión para comentar y debatir sobre esta obra.