
Dos detectives de homicidios de Hollywood, Al Mackey y Marty, persiguen al asesino de un poderoso productor de cine que, en secreto, se dedicaba a crear imágenes pornográficas de menores. Willie es uno de varios sospechosos con móvil, oportunidad y la crueldad necesaria para cometer este crimen. En lugar de ser arrestado, merecería una medalla.
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