
María trabaja en un bar de acompañantes en Madrid, obligada por los puritanos de su pequeño pueblo que la expulsaron tras ser acusada de escándalo público por haber besado a su novio. María, junto a sus tres hermanas, decide regresar y monta un club en el pueblo, enfrentándose al escandalizado don Florencio, un reprimido banquero y terrateniente que en secreto desea a María. Para pasar desapercibidas, María y sus hermanas dirigen el club a través de una tienda de velas donde desfilan la mayoría de los hombres del pueblo, lo que aviva aún más la lascivia y la hipocresía de don Florencio.
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