En 1947, el investigador noruego Thor Heyerdahl se propuso demostrar una teoría audaz: que la Polinesia había sido poblada primero por los pueblos de Sudamérica, y no por los del oeste, como se afirmaba en los libros de historia. Para probar su hipótesis, Heyerdahl decidió construir una pequeña jangada con los mismos materiales que se utilizaban siglos atrás y, junto a cinco tripulantes inexpertos, embarcó en un viaje de tres meses a través del Pacífico, considerado por todos como una aventura suicida. Durante la travesía, los hombres enfrentaron tormentas, tiburones, ballenas y la propia jangada, que corría el riesgo de desintegrarse en cualquier momento.