
En "Justiça", Maria Ramos sitúa la cámara en un lugar al que muchos brasileños nunca han accedido: un tribunal penal de Río de Janeiro. Allí, sigue la rutina diaria de varios personajes, desde los que trabajan allí todos los días (fiscales, jueces y abogados públicos) hasta aquellos que sólo pasan por el lugar (los acusados).
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