Karrer avanza penosamente por la vida en un silencio desesperado. Su entorno es gris y lluvioso, y está lleno de barro. Consumido por la soledad, su desesperanza sería incurable si no fuera por la existencia del bar Titanik y su hermosa y enigmática cantante. Pero la dama está casada y Karrer está decidido a mantener a su esposo alejado...
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