
Al dejar sus trabajos en Hollywood y emprender un viaje en un coche prestado, Shainee Gabel y Kristin Hahn, ambas de 26 años, estaban impulsadas por la firme convicción de que, más allá del ruido de los programas de entrevistas y los titulares de la prensa rosa, encontrarían la América real, vibrante y diversa en todas sus regiones y grupos demográficos.
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