
Al morir el acaudalado y poderoso Buoso Donati, la emoción de su familia por su herencia es infinitamente mayor que su pesar por su pérdida. Comienzan a buscar su testamento como un enjambre de buitres hambrientos. Resulta que Donati ha legado todo a un monasterio. No hay manera de que permitan que esto suceda. Buscan cualquier medio para apropiarse de la fortuna. Rinuccia, la menor de la familia, sugiere preguntarle a Gianni Schicchi, padre de su amante, por consejo. Tiemblan al mencionar su nombre, pero Gianni Schicchi ya está en camino y resulta ser un hombre con ideas.
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