
Al primer enfrentamiento de sus arañas de combate, Ilay y Ten-ten supieron que regresarían a casa como perdedores. Anton, el ganador de la pelea, volverá a dominar su escuela. En las gradas, Mel, un recién llegado y un chico de la ciudad, observa asombrado la alborotada pelea, sin saber que pronto se convertirá en aliado de Ilay y Ten-ten contra el verdadero matón del vecindario.
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