
Sandy, enviado a regañadientes a vivir con su tío Porter en Florida, no se lleva bien con este rudo marinero que vive modestamente y comparte su cabaña con un pelícano. Sin embargo, con el tiempo, la tensión se disipa y Sandy recibe la inesperada visita de un delfín al que bautiza como Flipper. Pero un turbio hombre de negocios, que odia a Porter, obliga a devolver al delfín al mar como venganza. Intoxicado por dioxina vertida por un barco, Flipper es rehabilitado y, junto a sus amigos, se convierte en detective.
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