Studio 54 fue el epicentro del hedonismo de los setenta, un lugar que no solo redefinió la noche, sino que también llegó a simbolizar toda una época. Sus copropietarios, Ian Schrager y Steve Rubell, dos amigos de Brooklyn, parecían haber surgido de la nada para presidir de repente una nueva clase de sociedad neoyorquina. Ahora, 39 años después de que la cuerda de terciopelo se cruzara por primera vez en el umbral sagrado del club, un documental presenta la verdadera historia detrás del mejor club de todos los tiempos.