Mayo de 1945. Cerca de Praga, civiles reciben a los soldados soviéticos libertadores con gritos de alegría. En los primeros días de paz, algunos recuerdan con nostalgia la vida antes de la guerra; otros reencontran a su amor perdido; algunos salen de las cárceles enemigas con la mirada llena de esperanza hacia el futuro; y otros, después de dejar un tanque por un tranvía checo, recuerdan con cariño su antiguo oficio de conductor... En aquellos días, todos los que sobrevivieron a la Gran Guerra juran mantener la paz en la Tierra para siempre, honrando la memoria de aquellos que dieron su vida por la simple felicidad humana.