Un joven funcionario es asignado para resolver los asuntos de una propiedad determinada. Se trata de un antiguo castillo propiedad de la ciudad, con un jardín, en el que nadie ha mostrado interés hasta ahora. Sin embargo, los inquilinos de la propiedad no pagan alquiler ni impuestos, no trabajan y no envían a sus hijos a la escuela. Corregir esta situación resultará difícil, ya que se trata de una familia de espíritus aristocráticos que hasta ahora han lidiado con sustos y brujería, pero no están familiarizados con las preocupaciones materiales de los mortales comunes y no pueden imaginarse una revolución en sus vidas.
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