Película de catástrofes sin estridencias, pero que mantiene relativamente bien los trucos del género ... y quizás desgraciadamente también sus defectos. Se nota que no es una superproducción de esas que tienen fabulosos efectos especiales que te atrapan en el sillón, pero juega con cierto realismo europeo que hace que te la creas con menos vergüenza que las superproducciones catastróficas hollywoodienses.
Los defectos de guión posiblemente están concentrados en la continuidad del género, héroe imbatible, crisis familiar, rescate al límite, potenciación del individuo frente a la organización, al estado o al sistema. Es decir, un poco mas de lo mismo, salvo quizás porque contrasta claramente las miserias de la burocracia y normativismo a la hora de tomar decisiones, con la prudencia que obliga a tomarse esos protocolos en serio. Pero otra vez, como tantas otras en el cine, la iniciativa individual triunfa sobre el trabajo colectivo ....
Las virtudes son curiosamente la falta de estridencia, donde el humo es humo, oscuridad es oscuridad, muerte es muerte.
Técnicamente el filme está muy bien cuidado, con escenas a vista de dron bastante impresionantes, fotografía claustrofóbica pero visible, y una sensación de salir del salón de pantalla oliendo a humo.
Para amantes del género, genial.